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martes, 28 de abril de 2015

CARLOS GONZALEZ EN ZAMORA. VENTA DE ENTRADAS

Desde Creciendo Juntos ya tuvimos el inmenso placer de poder contar con el Dr. en Pediatria Carlos Gonzalez en el primer aniversario de la asociación en el 2011  y 4 años más tarde y después de un duro trabajo en el que se esconden en la sombra varias madres luchadoras y que creen en este proyecto y familia que es Creciendo Juntos y trabajan de manera altruista para que esto funcione y esta familia siga creciendo, Creciendo Juntos vuelve a traer a Zamora a Carlos González, con dos ponencias los días 16  y 17 de Mayo, la ponencia del Sábado 16 de Mayo ira mas centrada en la alimentación complementaria y la del Domingo en Crianza respetuosa, el lugar sera el Teatro del Seminario Menor " San Atilano".

Hemos contado con la ayuda de varios colaboradores, a los que agradecemos su ayuda y en los que podeís comprar las entradas a partir de hoy mismo.

Los establecimientos colaboradores son:

Frutería La Huerta (C/ Villalpando Urb. Los almendros junto a la piscina climatizada)
Quiosco Bacu´s (Los Bloques)

A todos ellos gracias, sin vuestra ayuda llevar a cabo esta actividad hubiera sido mucho más difícil.

Si eres de fuera, no conoces ninguno de los establecimientos colaboradores también puedes contactarnos a través de:

Facebook:                Creciendo Juntos Zamora,
Correo electronico:    creciendojuntos@gmx.es
Telefono:                   619 016 497

No dejes pasar la oportunidad y compra ya tu entrada (el aforo es muy limitado), decir que podemos contar con uno de los pediatras que ha creado cátedra tanto en lactancia materna, como en crianza respetuosa es todo un lujo y esta es una oportunidad única de poder verlo.
En la próxima entrada haremos un pequeño resumen de quien es Carlos González, de sus libros y que es lo que defiende, por si acaso hay alguien que aun no le conozca mucho o quiera ampliar más su información.

COMPRA TU ENTRADA PARA VER A CARLOS GONZÁLEZ EN ZAMORA


lunes, 27 de abril de 2015

VOLVEMOS CON MAS FUERZA QUE NUNCA


Charla Bettina Octubre  2014
Hola a todas y todos de nuevo, después de unos cuantos meses de inactividad en el Blog, hemos vuelto, queremos disculparnos porque nuestros peques no siempre nos dejan tanto tiempo como nos gustaría, pero aunque ausentes en el blog, nosotras seguimos trabajando desde la asociación Creciendo Juntos y ahora que hemos vuelto prometemos intentar no volver a abandonar el blog.

Traemos nuevas ideas y un nuevo estilo en mente así que a cualquiera que lea esto y quiera aportar ideas, sobre temas que le gustaría que escribiéramos una entrada serán bien recibidos y si es posible intentaremos escribir sobre ello.



Como digo durante estos meses de inactividad en el blog no hemos desaparecido, solo que se nos olvido contároslo en el blog, hemos trabajado muy duramente y hemos realizado las reuniones mensuales, la fiesta de Lactancia, charlas y talleres participando activamente en la semana mundial de la lactancia, una pequeña marcha a favor del porteo y de los brazos, dos galas benéficas una infantil y otra para adultos para recaudar fondos para la asociación y poder seguir ayudando, exposición de fotografía, un taller de Seguridad infantil en el coche otro  taller sobre osteopatía en bebes y embarazadas, una charla sobre educación y la labor del día a día con las mamas que nos necesitan y nos piden ayudan.






No dejéis de seguirnos porque hay en marcha un montón de actividades y de cosas que serán muy interesante y que durante los próximo días iremos contando, charlas sobre lactancia, la visita del famoso Carlos Gonzalez en el próximo mes de mayo y muchas cosas más, `para mayores y niños.
 
El Miércoles día seis de Mayo tenemos la próxima reunión mensual a las 18:00 en el  gimnasio del colegio "La Candelaria", C/ Juan Sebastián Elcano nº 7, Zamora, para él o la que nunca haya asistido a una reunión deciros que yo, la que escribe, hace ahora 21 meses nunca había asistido a una y ahora mismo estoy encanta de haber conocido Creciendo Juntos, que perdáis el miedo a acudir y las vergüenzas que seréis recibidos con los brazos abiertos y os sentiréis muy a gusto y comprendidos y comprendidas.
En estas reuniones hablamos sobre la lactancia, hay una asesora de Lactancia formada y muy cualificada, a la cual se la pueden plantear las dudas que se nos planten sobre la lactancia materna si tu bebe tiene algún problema te sentirás comprendida y escuchada e intentaran ayudarte para que la lactancia termine siendo 100% satisfactoria.  Pero también hay muchas mamas que te escucharan y te podrán aportar su experiencia personal y darte trucos y consejos que a ellas les funcionaron. Muchas veces la experiencia es un grado y contar con un lugar de charla en que compartir inquietudes y pensamientos con gente que comparte tus mismos sentimientos es muy valioso y hace que te sientas más ajusto y comprendida, ese lugar en el que todas pasamos por lo mismo.
Pero lo más importante de todo lo que tiene Creciendo Juntos es su capital humano y que todo el mundo es bien recibido y  si tu bebe no tiene ningún problema con la lactancia o no has podido dar el pecho, también serás bien recibida, porque desde esta asociación no solo se intenta ayudar en temas de lactancia materna, también tratamos temas sobre el parto respetado, sobre la crianza con amor y con apego, sirve de desahogo cuando tu hijo pasa por distintas etapas, cuando te sientes incomprendida por el mundo, tratamos a nuestros hijos como pequeñas personas a los que ayudamos en su etapa y camino de aprendizaje a la vez que aprendemos de ellos, hablamos sobre cualquier aspecto de crianza siempre desde el respeto al niño, creemos en una crianza con amor y con respeto. Por eso te invitamos a venir, si vas a ser madre, si lo acabas de ser o si simplemente eres madre.
 
Para finalizar quiero puntualizar tres cosas:
Una en esta entrada me refiero siempre a hombres y mujeres, porque creemos firmemente que la lactancia es cosa de dos aunque sea la madre la que amamante el apoyo de la pareja es importantísimo, por eso también ellos son bien recibidos e invitados si quieren asistir, y  si el bebe tiene un problema en la lactancia es cosa de los dos no solo de la madre.  Por supuesto la crianza es cosa de la familia así que cualquier miembro de la familia será siempre bien recibido.
Las fotos del post son algunos de los documentos gráficos que he recopilado a lo largo del tiempo y que aunque no hay muchas, también intentaremos trabajar en dejar mas fotografías que plasmen nuestras actividades.
Y tres la que escribe es una simple mama a la que le dan el privilegio de representar a toda una asociación, desde aquí agradecer a la asociación esta oportunidad y pedir perdón si en algún momento me equivoco o hay algún error, rectificar es de sabios decirlo y así se hará.
Terminamos la entrada con una pequeña reflexión que da mucho que pensar.

AMAMANTAR LO HACE LA MADRE PERO EL PADRE PUEDE ABRAZAR, BESAR, BAÑAR, CAMBIAR PAÑAL, PASEAR, JUGAR, ES SECUNDARIO EN PRIMER MOMENTO PARA EL BEBE PERO DE UN PESO INIMAGINABLE PARA LA MADRE.

martes, 1 de enero de 2013

Meditación sobre la buena maternidad

Texto tomado del más que recomendable libro "Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer" de la Dra. Christiane Northrup


Meditación sobre la buena maternidad  

Nancy McBrine Sheehan
 Al cuidar de mí como madre
en una sociedad obsesionada por la mejor crianza de los hijos,
voy descubriendo la necesidad de engranar
lo que es mejor para mis hijos
con lo que es necesario para ser una madre bien equilibrada;
voy comprendiendo que ese dar incesante
se traduce en una entrega total,
y cuando una se entrega del todo a sí misma,
no es una madre sana ni es un yo sano.
Así pues, estoy aprendiendo a ser primero mujer y luego madre;
estoy aprendiendo a experimentar mis emociones,
sin quitar a mis hijos la dignidad de sentir también las suyas;
estoy aprendiendo que un hijo sano
va a tener sus propias emociones y características,
que son sólo suyas y muy diferentes de las mías;
estoy comprendiendo la importancia
de la comunicación sincera de los sentimientos,
porque la simulación no engaña a los hijos;
ellos conocen a su madre mejor de lo que se conoce ella misma.
Estoy aprendiendo que nadie supera su pasado si no lo confronta;
si no lo hace, sus hijos van a asimilar exactamente
aquello que ella está tratando de superar;
estoy comprendiendo que las palabras de sabiduría
caen en los oídos sordos si mis actos las contradicen;
los hijos tienden más a imitar que a escuchar.
Estoy aprendiendo que en la vida ha de haber
tanta tristeza y tanto dolor como felicidad y placer,
y que permitirnos sentir todo lo que nos ofrece la vida
es una indicación de plenitud y realización;
estoy aprendiendo que la realización
no se consigue entregándose totalmente,
sino dándose a una misma y dando a los demás.
Estoy aprendiendo que la mejor manera de enseñar a mis hijos
a vivir una vida plena no es sacrificando mi vida,
sino viviendo yo una vida plena;
quiero enseñar a mis hijos que tengo mucho que aprender,
porque estoy comprendiendo que soltarlos
es la mejor manera de retenerlos.

(ilustración de Patricia Metola)

sábado, 3 de diciembre de 2011

cuando papá y mamá no están de acuerdo en la crianza



entrevista al psicólogo Ramón Soler de Mente Libre
tomada del blog Nace una mamá

Hace tiempo que recibo consultas de lectoras que quieren criar a sus hijos con apego, pero se encuentran con la falta de comprensión de sus parejas, que se inclinan hacia un tipo de crianza más tradicional. El problema es tan común que desde hace tiempo he querido abordarlo, pero no se me ocurría cómo. Por eso decidí entrevistar de nuevo al psicólogo Ramón Soler Romero, que en otra ocasión nos habló de las rabietas y cómo manejarlas. Ramón es especialista en psicología infantil y perinatal y también en autismo e hipnosis clínica, además de experto en Terapia Regresiva Reconstructiva. Junto con su compañera la escritora Elena Mayorga, escribe y dirige la conocida revista Mente Libre. Nadie mejor que Ramón para analizar la raíz de este problema y sus posibles soluciones.

¿Qué cambios supone para una pareja la llegada de un bebé?

Tener un hijo es una experiencia única y enriquecedora en todos los sentidos, pero lo que pocas veces se nos dice es que supone un cambio radical en nuestras vidas y que requiere un profundo trabajo de desprendimiento de nuestro ego. Aunque la llegada de un bebé influye de manera muy diferente en cada pareja, considero necesario explicar brevemente el proceso que he presenciado muchas veces cuando esto ha supuesto un conflicto de pareja.

En la mujer, esa liberación del ego tiene lugar en el enamoramiento que vive tras un parto natural, sin intervenciones, gracias a la inundación de hormonas del amor (como diría Michel Odent). Posteriormente, la lactancia materna ayuda a consolidar la conexión con el bebé y fortalece ese amor que va más allá de lo racional. También es cierto que un parto complicado se puede compensar con lactancia, colecho, apego, etc. Los hombres no vivimos la experiencia del parto y no tenemos ese enamoramiento animal que vive la mujer, pero esto no significa que no queramos a nuestros hijos. Nosotros podemos enamorarnos del bebé compartiendo los momentos especiales de esos primeros días, llevándolo en brazos cuando la madre lo
precise, colechando, prodigando mimos y abrazos, etc. pero este proceso requiere una presencia y atención que no todos los padres están dispuestos a prestar. A la madre le resulta más fluido que al padre ese proceso de desprendimiento del propio ego para poder atender plenamente a las necesidades del bebé . Por eso, cuando hay diferencias de criterio en la educación de los hijos, suele ser la madre la que siente necesaria una crianza respetuosa y apegada, mientras que es el padre quien quiere imponer las reglas y los castigos.

Suele ser habitual que, si no se ha hecho una limpieza emocional, que madres y padres sigamos muy afectados por nuestra parte de niño/a que no obtuvo el cariño y la atención que necesitaba en la infancia. Mientras la pareja está sola, no suele haber problemas porque nuestro “niño interior” que continúa necesitando y reclamando atención está satisfecho con la exclusiva relación con la otra persona.

El problema puede aparecer en los padres cuando el bebé reclama toda la atención de la madre y ellos sienten el mismo abandono emocional y el desamparo que sintieron cuando eran pequeños. Si, siendo adultos, no han podido trabajar su historia para ayudar a su “niño” a cubrir ese tremendo vacío que sintió en su infancia, el padre reclamará la misma atención que tenía antes de la llegada del bebé. Su comportamiento puede infantilizarse e, incluso, volverse agresivo.

Por otro lado, la madre tiene al bebé que le reclama toda su atención y es entonces cuando surge el conflicto. Ella no puede hacerse cargo, a la vez, de su bebé y, además, de la parte infantil no trabajada de su pareja. Esta situación puede suponer, incluso, la ruptura de la pareja.

Ahora entiendo por qué recibo muchas consultas de lectoras que están a favor de una crianza respetuosa y amorosa, pero sus parejas se inclinan hacia los métodos conductistas, los castigos y la “disciplina”. Entonces, ¿cómo pueden ellas manejar esta situación? Sabemos que la evidencia científica apoya la importancia del apego, pero no todo el mundo está dispuesto a leer e informarse…

En la pareja, cuando hay diferencias de criterio, es habitual que sea la madre, inmersa en las ambivalencias del puerperio, la que ceda a las presiones de su pareja. Ella, acorralada por el cansancio y las presiones exteriores, dejará de hacer caso a su intuición y, al final, terminará imponiéndose la crianza autoritaria. La madre renuncia a su instinto y terminan las discusiones. Al final, en apariencia, se salva el matrimonio, pero las consecuencias serán nefastas para ellos y para sus hijos.

Lo que pueden hacer las madres es conectar con su instinto, él les dirá lo que es bueno para su bebé. Deben confiar en sus intuiciones y mantenerse firmes frente a todos los comentarios en contra que recibirán. Toda la información actualizada que encuentren sobre la importancia del contacto físico, el colecho y la lactancia materna confirmará sus ideas. Deben buscar la manera de implicar a sus parejas en la tarea de la crianza de sus hijos. Si ellos no han leído los autores básicos que comentaba anteriormente, éste puede ser un buen momento.
Un padre interesado de verdad por el bienestar de sus hijos y por su salud emocional debería aprovechar las situaciones que le alteran (rabietas, llantos, etc.) para cuestionarse sobre su propia infancia. ¿Por qué le altera esa actitud de su hijo/a? ¿qué le hace sentir? ¿cómo le trataban sus padres en situaciones parecidas? ¿de qué le sirvieron los golpes y los castigos? Si hace esto con total sinceridad, le resultará mucho más fácil ponerse en el lugar de su hijo y saber lo que siente cuando le castiga o le pega.

Aunque el padre no pueda alcanzar el nivel de profundidad y de contacto con su inconsciente que consigue la madre en el puerperio, gracias a la lactancia materna, sí que puede darse cuenta de muchos de sus patrones automatizados desde la infancia para poder cambiarlos, por su bienestar emocional y el de sus hijos.

Es importante que el padre se implique en el cuidado y la educación de sus hijos. Debemos dejar atrás el viejo modelo de generaciones anteriores donde el padre llegaba a casa después de un día de trabajo, se tumbaba en su sillón e imponía los castigos según el reporte que le pasaba la madre. Las parejas más sanas y con hijos más equilibrados que he conocido han sido aquéllas en las que el padre y la madre seguían una misma filosofía de crianza, basada en el respeto y la atención a las necesidades de sus hijos. Por eso considero tan importante el trabajo de honestidad y sinceridad con uno mismo que supone mirar de frente a nuestra propia historia para poder romper de una vez la cadena de maltrato que se transmite de generación en generación.

Entonces, ¿qué ocurre cuando ambos padres tienen criterios distintos en relación con la crianza? ¿Cuáles son las consecuencias en la pareja y en el niño?

Para la pareja, esta discrepancia es, siempre, motivo de conflicto. Debemos entender que el bebé no tiene ninguna culpa de toda la situación que estoy comentando. La llegada de un hijo, lo que fomenta es que se pongan encima de la mesa cuestiones que la pareja no se había planteado anteriormente. De cómo lo afronte cada uno de los miembros dependerá que la pareja se refuerce y tenga una relación mucho más auténtica que antes o que no pueda superar sus problemas y termine por separarse.

Sobre las consecuencias para el niño, aunque cada familia es diferente, sí que puedo aventurar unas líneas generales de lo desestabilizador que resulta para los niños vivir con unos padres que tienen distintos modelos de crianza.

Por mucho que los padres lo intenten disimular, los niños perciben esas discrepancias entre ellos. Además, si estas diferencias son motivo de discusión, el niño se sentirá culpable e intentará adaptarse a las situaciones para contentarlos y que no se peleen.

Al final, el más perjudicado por toda esta situación es el niño, que no tiene ni voz ni voto y que termina sufriendo las consecuencias de los desacuerdos entre sus padres.

A menudo he oído decir que las parejas deberían ponerse de acuerdo sobre la crianza de los hijos antes de ser padres, pero en mi caso, no fue hasta que tuve a mi bebé que me di cuenta del tipo de madre que quería ser. Yo pensaba que lo más natural era que los bebés fueran a la guardería, que seguiría trabajando con el mismo ritmo y que mi vida no cambiaría demasiado. Entonces, ¿cómo podemos prepararnos para afrontar la crianza en pareja y las posibles diferencias que puedan surgir?


Efectivamente, antes de tener un hijo, la pareja debería plantearse unas cuestiones que considero muy importantes. Es desalentador ver cómo mucha gente le dedica más tiempo a investigar e informarse a la hora de ir a comprar un coche que prepararse para los cambios que causa la llegada de un bebé. Parece que, simplemente, hay que dejarse llevar y hacerle caso a los consejos que te den familiares y médicos. Y, sin embargo, afrontar la maternidad/paternidad sin haber hecho una profunda preparación previa es lo peor que podemos hacer por nuestros hijos.

Una cuestión que será determinante en el grado de conflicto que pueda aparecer posteriormente es la cohesión previa de la pareja y su estabilidad como tal. No será lo mismo una pareja que se ha conocido varios meses atrás y en los que se produce un embarazo por un fallo de las precauciones, que una pareja con diez años de sólida convivencia que decide conscientemente tener un hijo.

Otro aspecto determinante, muy relacionado con el anterior, es la motivación que tenga la pareja para tener un hijo. Una pareja estará más preparada para criar a su hijo con respeto y cariño si éste ha sido fruto de un deseo interno y propio de cada uno de los padres. Por otro lado, si las motivaciones han sido más superficiales, el interés por la crianza del niño estará en un segundo plano. Conozco a muchas parejas que tienen hijos por la presión social de que todos sus amigos ya los tienen o, como llegué a escuchar una vez, para compensar a sus padres por haberles pagado la boda.

Entonces, y volviendo a la pregunta, una correcta preparación para la crianza requiere un trabajo previo de maduración como pareja. Es básico el conocimiento mutuo, una comunicación abierta y sincera, y una estabilidad emocional antes de tener un hijo. Unido a esto, cuando la pareja se sienta preparada para tener un bebé, yo diría que es casi obligatorio, para ambos miembros de la pareja, leer a unos autores básicos sobre el tema de la crianza como Carlos González, Rosa Jové o Laura Gutman. Si a pesar de esto, algunos padres siguen convencidos del tipo de crianza restrictiva y autoritaria, les aconsejaría (aunque debería ser obligatorio) leer los libros de Alice Miller, empezando por ejemplo por “El drama del niño dotado” y continuando con “Por tu propio bien”; en ellos, Miller explica claramente el dramático efecto de una crianza basada en los castigos y en la disciplina dura.

En muchos casos, en este proceso de preparación consciente para tener un hijo, surgirán muchas dudas sobre la propia crianza que recibimos de nuestros padres e, incluso, sería muy recomendable embarcarse en un proceso terapéutico que ayude a entender y sanar los daños emocionales que todos hemos recibido (en mayor o menor grado) en nuestra infancia.

Como resumen, teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede decir que la crianza de los hijos empieza mucho antes del embarazo.

¿Podemos utilizar esta diferencia de criterios como una oportunidad para que la pareja se re-encuentre y crezca?

El nacimiento del bebé, más que un distanciamiento, debe suponer una oportunidad de apertura y de acercamiento para la pareja. Es la ocasión de poner encima de la mesa los conflictos y las situaciones que no se habían trabajado antes. En muchas ocasiones, las parejas van sobrellevando la convivencia, pero no profundizan en las cuestiones incómodas que se les presentan. La llegada del bebé está llena de situaciones límite (noches en vela, cansancio, etc.) que pondrán a prueba la cohesión de la pareja; de cómo afronten estas situaciones dependerá que se separen o que la relación se vea más reforzada.

Si la pareja, tanto él como ella, sigue el proceso que he ido comentando anteriormente, podrán salir reforzados y disfrutarán plenamente de la experiencia de la maternidad/paternidad. Es un camino que ha de hacer cada uno consigo mismo, pero con el apoyo del otro. Para adentrarse en esta travesía es necesaria una actitud de apertura y disponibilidad para cuestionarse a uno mismo y poder cambiar aquellas reacciones nuestras que no nos gustan.

Soy consciente de que este trabajo no es fácil y de que muchas veces resulta más cómodo dejarse llevar, sin cuestionarse nada de la educación que recibimos en nuestra infancia, pero creo que es una obligación moral de cada padre/madre para con sus hijos. De esta manera podremos romper con la cadena de maltratos, abusos y castigos que arrastramos desde tiempos inmemoriales. Los beneficiados seremos nosotros, nuestra pareja y, evidentemente, nuestros hijos.

martes, 11 de octubre de 2011

tus hijos no te pertenecen



tomado del blog Bebés y más  (2008)

Este texto extraído de “El profeta” la obra cumbre de Khalil Gibran, novelista y poeta libanés (1883-1931), expresa muy bien algo que los padres solemos olvidar: que nuestros hijos no son propiedades nuestras sino que llegan a la vida a través de nosotros y nuestra responsabilidad es acompañarles y respetarles en el camino.

Esto también implica que debemos educarles con mucha más libertad (que no permisividad) de lo que hacemos: libertad para ser bebés y exigir tiempo, brazos, calor y teta aunque nosotras estemos exhaustas; libertad para descubrir el mundo aunque abran todos los cajones de la casa; libertad para ser niños, moverse y destartalarlo todo (sin medicarles); libertad para gritar y expresarse a su manera, etc.

La función de los padres no es adiestrar a sus hijos a que encajen en unos estandares sociales cada vez más cuestionables, sino respetar su personalidad, hacer florecer sus talentos innatos y no permitir que la familia, la escuela y la vida en general los anule y los uniformice como ha pasado con casi todos los adultos.

Disfrutemos con estas bellas palabras:

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.